miércoles, 15 de septiembre de 2010
La Virgen de Guadalupe en la colonización del imaginario mexicano
sábado, 26 de junio de 2010
Entrevista del 5 de junio 2010 por LLUÍS AMIGUET En La Vanguardía
La Revolución Francesa y las demás revoluciones que acabaron con el feudalismo proclamaron los Derechos Universales del Hombre...
Pero aún son una utopía universal.
... Porque los administran los estados: no son derechos de la persona, sino del ciudadano. Y cuando un Estado garantiza esos derechos a sus ciudadanos, al mismo tiempo excluye de tenerlos a quienes no lo son.
Si no tienes Estado, no tienes derecho. Es lo que les pasó a los judíos en la Europa del XIX cuando surgían los modernos estados nación: eran una minoría sin Estado. Y eso mismo les pasa hoy a 150 millones de inmigrantes ilegales en todo el planeta y también en el propio Israel.
¿El judío no podía hacerse ciudadano?
Cuando se van creando los modernos estados europeos, se llama a los judíos a que salgan de sus guetos y se integren en ellos.
¿Con condiciones?
Muchas. Se les prohíbe ingresar en la universidad y no se les da ciudadanía plena...
Ciudadanos de segunda.
Es que los proyectos de Estado nación - no lo olvide-se hacen contra las minorías y, por eso, millones de judíos europeos se quedaron entonces sin sus barrios y estructuras tradicionales, pero tampoco fueron admitidos como ciudadanos de pleno derecho.
¿Qué caminos tomaron?
O hacerse cristianos - algo que no había conseguido ni la Inquisición-o hacerse socialistas y refugiarse en una utopía internacionalista, como el propio judío Karl Marx...
... O hacerse sionistas.
También, porque el sionismo nace hermanado con el socialismo. Otro camino para los judíos fue refundar su judaísmo en la ortodoxia: recuerde que los ortodoxos no son, como se cree erróneamente, continuadores tradicionalistas, sino reformados.
¿Qué otros caminos tenían los judíos? Queda la minoría de intelectuales sin patria que se refugiaron en la razón y recordaron al mundo que los derechos humanos son universales y que están más allá de tribus, naciones y estados.
Usaban la razón.
Eran el propio Marx o Freud o Kafka, o - más tarde Einstein o Walter Benjamin...-¡Y le daría tantos otros nombres...!
Que refundaron la cultura occidental. Desde tierra de nadie, porque ya no pertenecían ni a los guetos de sus antepasados ni se sentían ciudadanos de los nuevos estados de sus contemporáneos, que los rechazaban.
Apátridas en la Europa de las Naciones. Su patria era el texto. Steiner lo investiga y expone de forma magistral: durante 2.000 años de exilio, los judíos hacen de la lectura y la escritura su identidad, su territorio.
Cuando sólo los poderosos leían.
Los niños judíos aprendían a leer y escribir con soltura, cuando la mayoría de los europeos entonces eran analfabetos.
Por eso dominaron la ciencia.
Con ese dominio de la teoría, se atreven a criticarla y renovarla y refundarla y desafían los límites de la cultura europea: Marx, Freud y Einstein... Le cito tres revoluciones.
Pero ninguno de los tres era creyente. Los tres coinciden en que ser judío consiste en amar la justicia y la verdad.
Tampoco eran sionistas.
A Einstein le ofrecieron ser presidente de Israel y lo rechazó; Freud no quiso ir a Israel, y Kafka, desde su soledad apátrida, proclama que él era alfa y omega, y no fue a Israel. Los sionistas trabajan, mientras tanto, para crear un hogar para los judíos.
Una esperanza razonable.
Un territorio para que los refugiados judíos puedan vivir en paz. Es un hermoso proyecto, pero en estos últimos años se ha comenzado a cargar de nacionalismo excluyente y de elementos metafísicos y religiosos.
Por ejemplo...
No es lo mismo defender el derecho a la seguridad en paz de un colectivo que proclamar la innegociable eternidad de Jerusalén.
Antes tenían razón; ahora, religión.
Es el problema de Israel hoy. Cada vez que los árabes y judíos racionales quieren edificar una convivencia y un diálogo sobre la razón plasmado en acuerdos razonables, los integristas religiosos de ambos bandos lo convierten en enfrentamiento eterno.
¿Por qué?
Porque la convivencia en un Estado se construye sobre la razón, pero la nación se erige sobre el corazón. Podemos discutir con argumentos cómo construir un Estado, pero no el destino de una nación, porque la nación es un sentimiento; por tanto, indiscutible. Y el nacionalismo, su exaltación.
Por eso es más racional la independencia que el nacionalismo.
Y así hoy en Israel se mezclan nación y religión y el resultado es la guerra santa. Al proyecto original y racional de crear un hogar para que los judíos pudieran vivir en paz se han adherido la religión y el nacionalismo, y los árabes han copiado la fórmula. Hamas es eso: nacionalismo más religión.
¡Qué le vamos a hacer!
Europa no puede desentenderse del conflicto diciendo que viene de dos mil años, porque lo creó ella. Fue Europa quien dejó sin patria a los judíos hasta la shoah y fue el colonialismo europeo el que incorporó al mundo árabe al nacionalismo. Antes de que Europa los enfrentara, judíos y musulmanes convivieron en paz durante siglos.
martes, 22 de junio de 2010
Visita al Memorial de Walter Benjamin en Port Bou, 5 de junio de 2010
Los amigos de Antonio Gimeno en la comida que se llevó a cabo en su honor en la Residencia de Estudiantes, Madrid, 22 de Mayo del 2010.
Entre los asistentes: Miguel García-Baro, Agustín Serrano de Haro, Alberto Sucasas, José Antonio Zamora, Manuel Reyes Mate, Antonio Gimeno, Concha Roldán, Patricio Peñalver, Mauricio Pilatowsky, Antolín Sánchez Cuervo.
domingo, 18 de abril de 2010
Tentación de olvido y perversión de la memoria: los peligros del archivo
Agradecimientos
Muchas gracias a los organizadores de este congreso, a los representantes de la comunidad judía, a las autoridades de
Presentación
El título del Congreso que enmarca las participaciones es La memoria Archivada: los judíos en la configuración del México plural, y nos remite a dos empresas que despiertan admiración, la de una comunidad de inmigrantes y sus descendientes que se han sumado al esfuerzo de consolidar una nación plural, y la del esmerado trabajo de un pequeño grupo que se ha dedicado a archivar los testimonios de esta experiencia colectiva. Sin embargo, en una segunda impresión parece advertirse un peligro, si invertimos el orden del título lo que leemos es: Los judíos en la configuración del México Plural: una memoria archivada, de acuerdo a esta segunda aproximación lo que se advierte es el archivo como un mecanismo que permite postergar el compromiso de este colectivo con una pluralidad incluyente. Lo que a continuación se presenta es un breve desarrollo de esta doble significación y para describirla la hemos titulado: Tentación de olvido y perversión de la memoria: los peligros del archivo.
1. Tentación de olvido
Comenzaremos por analizar al acto de archivar desde la perspectiva de la tradición judía, esta cultura ancla su origen en el texto bíblico y desde ahí busca abrevar el sentido de su identidad cultural. El historiador judío Yosef Hayim Yerushalmi nos comenta que: “En conjunto, el imperativo zajor [recuerda] aparece en
17 Porque el Eterno vuestro Dios es Dios de los dioses, y Señor de los señores, el Dios grande y poderoso y temible que no simula, y no recibe soborno
18 Que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido.
19 Amaréis pues al extranjero: porque extranjeros fuisteis vosotros en tierra de Egipto[2]
En Deuteronomio 24:
17 No pervertirás el juicio del extranjero o del huérfano, ni tomarás en prenda la ropa de la viuda.
18 Y te acordarás Zajor que fuiste siervo en Egipto, y que el Eterno, tu Dios, te redimió de allí; por tanto, te ordeno que hagas estas cosas.[3]
Lo que Dios ordena es recordar Zajor, hay en este mandato algo muy intrigante - ¿por qué se nos instruye que recordemos? - cuando se nos ordena ¡no matar! es porque existe esa tentación, lo mismo sucede con el desear a la mujer del prójimo o con mentir o robar, ¿pero acaso existe la tentación de olvidar?,
Tal vez esto sería lo mejor, la tradición está llena de prohibiciones y mandatos que debemos superar y si no somos creyentes, lo que parecería más razonable es dejar el pasado atrás, cerrar este Centro de Documentación y mirar al futuro. Hoy en día, la mayoría de los integrantes de la comunidad judía, cuyo pasado es el material de la memoria archivada de esta institución, viven bien, han construido templos, escuelas, un centro deportivo, etc. Para qué recordar los horrores de la experiencia en Europa o las dificultades al llegar a México, para qué regresar a las duras historias de exclusión y discriminación de la que fueron objeto tanto por propios como por ajenos.
El problema es que aunque se quiera olvidar desgraciadamente no es posible, lo que demuestran los estudios sobre los individuos y los colectivos es que no es factible borrar los recuerdos traumáticos y sepultar las injusticias, están ahí latentes, esperando brotar, fragmentados, distorsionados, inquietantes, no nos dejan emanciparnos del pasado.
2. Perversión de la memoria
Si es así y realmente no podemos entregarnos a la tentación de olvido y emanciparnos del dolor del pasado entonces ¿para qué el mandato de Zajor o ¡recuerda! del Deuteronomio? El que lo ordena es Dios mismo, si no queremos darle una interpretación religiosa sino más bien cultural, podemos decir que el que ordena es la autoridad o la tradición; la voz del Señor de los señores, el Dios grande y poderoso y temible que no simula, y no recibe soborno. ¿Es la autoridad la que nos mandata archivar la memoria de la comunidad judía Ashkenazí de México?, ¿Qué motiva a las autoridades a ordenarnos recordar? Esta pregunta requiere de un tratamiento más cuidadoso.
La propuesta de archivar la memoria como mecanismo emancipatorio frente a la tentación de olvido nos conduce al análisis de lo que significa archivo, su etimología remite al griego Arkhé, que según el diccionario significa: “gobierno, mando, primer lugar, principio”[4] El filósofo judío magrebí, Jaques Derrida, lo explicó de la siguiente manera:
“No comencemos por el comienzo, ni siquiera por el archivo.
Sino por la palabra <
Desde la tradición greco latina, de la que también abrevamos los directivos e investigadores de este Centro de Documentación, archivar tiene un doble sentido; recuperación del origen que remite a la historia y principio de autoridad que remite al poder. De esta segunda acepción se desprende el término Arkheíon o “edificio de gobierno”[6], en otras palabras la memoria queda bajo la custodia de la autoridad, también para los griegos la memoria está vinculada con el poder, la historia que se cuenta es la de los vencedores no la de los vencidos. Recordemos también que en la etimología nos encontramos con sentidos como origen, fundamento y mandato, o dicho de otra forma; sometimiento al origen o mandato de pertenencia.
Ya que la autoridad justificaba su poder por medio del mito, el archivo se convierte en mecanismo de sometimiento a este principio, dicho en otras palabras la perversión de la memoria tiene que ver con la perpetuación de un sistema de exclusión que sirve a los que mandan. La obligación de seguir siendo judíos y la lectura de la asimilación como acto de traición tiene que ver con esta forma de entender la identidad archivada.
La memoria, que es presentada como imposición de perpetuar el supuesto origen, no es emancipatoria, es más bien un apoyo para una práctica de exclusión, es violencia, en el caso concreto de la comunidad judía esto se traduce en obligación a perpetuar la identidad en un sistema de segregación y confinamiento. La práctica del anatema o expulsión comunitaria, que los judíos de Ámsterdam utilizaron hace varios siglos reproduciendo a su manera las técnicas de
3. Porque esclavos fuisteis
Nos encontramos con un aparente callejón sin salida, el olvido del pasado doloroso que podría llevarnos a la liberación es imposible ya que los recuerdos nos persiguen y condicionan, el ejercicio de memoria desde el archivo termina convirtiéndose en un mecanismo de control y manipulación que ejerce la violencia y que tampoco permite nuestra emancipación. Antes de claudicar regresemos al pasaje bíblico para ver si desde ahí se desprende una posible salida.
La autoridad en el Deuteronomio se presenta como emancipadora, lo dice textualmente: “Y te acordarás Zajor que fuiste siervo en Egipto, y que el Eterno, tu Dios, te redimió de allí; por tanto, te ordeno que hagas estas cosas”. La fórmula que propone asocia claramente, autoridad, memoria y emancipación, detengámonos en este punto. En la interpretación de la tradición Bíblica la memoria se define a partir de su acción emancipatoria, el origen remite a la verdad de los vencidos y no de los vencedores y la motivación es la justicia y no el poder ya que lo que se exige a partir del recuerdo es: hacer justicia al huérfano y a la viuda; y amar también al extranjero dándole pan y vestido.
En el texto bíblico la palabra de Dios se presenta en forma antinómica, por un lado es la autoridad que ante todo afirma su poder, pero se caracteriza por invitar al hombre a emanciparse ejerciendo su razón, su exigencia a recordar el origen esclavo también es deconstructora de poder ya que impide el reclamar derechos de sangre o divinos, todos somos hijos de esclavos, en esta interpretación no hay dinastías, ni sangre azul, ni derechos de antigüedad, ni privilegios por la riqueza, lo que nos dice claramente es que el único uso legítimo que podemos hacer de la memoria es como mecanismo para hacer justicia y conseguir la emancipación.
La propuesta de un mecanismo liberador emancipatorio que nos lleve a recordar lo doloroso bajo la conducción de una autoridad responsable podría ser el principio rector de una institución como este Centro de Documentación, donde la recuperación del origen de la comunidad Asquenazí en México nos remita a sus verdaderos orígenes que son la de un colectivo que se conglomero como respuesta a prácticas de exclusión, discriminación, persecución y exterminio. Los inmigrantes que llegaron de esos territorios del centro y este de Europa podrían responder, en términos actuales, a lo que se refería el texto bíblico cuando decía “esclavos fuisteis”, su asociación comunitaria fue una respuesta reactiva pero justificada a un mundo hostil que los obligo a defenderse.
4. Los peligros del archivo
Los peligros del archivo se encuentran en el riesgo de hacer de la memoria selectiva un sarcófago de recuerdos del que no se pueda salir, esta situación no deseable se produce cuando se realizan acciones que parecen contrarias pero que más bien son complementarias y que consisten en apropiarse del sufrimiento ajeno para justificar su violencia, por un lado y por otro, en banalizar las experiencias que no son convenientes y que podrían convertirse en mecanismos de cuestionamiento al poder dominante.
En el primer caso vemos como en la constitución de la identidad judía todos nos convertimos en víctimas de
El segundo aspecto que complementa, el de servir de fuente para la manipulación, es el de la banalización de la memoria. Como hemos señalado, la historia de una comunidad que no ha conseguido asimilarse del todo a la vida nacional, que se mantiene parcialmente enclaustrada y recelosa de una auténtica emancipación, no se ha permitido revisar profundamente sus mecanismos internos de exclusión y control y para ellos tiene la tentación de contarse una historia banalizada donde se confunde la memoria crítica con una reseña de eventos sociales o cronologías estériles.
Algunos de los peligros del archivo se podrían traducir en estos mecanismos que se alimentan, por un lado nos apropiamos de un sufrimiento ajeno y por el otro escondemos nuestras miserias banalizando nuestro pasado y todo esto con el fin de perpetuar un estado de exclusión donde la violencia se ejerce. En este sentido la participación de los judíos en la configuración del México Plural corre el riesgo de convertirse en una memoria archivada entre las cajas apiladas de una bodega llena de humedad.
5. Por una memoria que emancipe
Para concluir volvamos al desierto y a la voz del Deuteronomio, desde ahí podríamos pensar que para evitar la violencia que sobre nuestras vidas ejerce el pasado, requerimos del archivo, no podemos escapar aunque la tentación de olvido nos impulse a ello. Pero debemos estar claros que la finalidad es la emancipación y no la perpetuación de la violencia, desde esta perspectiva debemos ver la historia de
¡Muchas Gracias!
México D.F. 09 de Marzo de 2010
[1] Yerushalmi Yosef Hayim, Zajor;
[2] Deuteronomio 10
[3] Deuteronomio 24
[4] Gómez De Silva Guido, Breve diccionario etimológico de la lengua española, Colegio de México y Fondo de Cultura económico, México, 1988, p.74
[5]. Derrida Jaques, Mal de archivo; Una impresión Freudiana, Traducción de Paco Vidarte, Editorial Trota, Madrid, 1997, p.9 se entiende nomología como técnica o ciencia de normar o legislar
miércoles, 3 de febrero de 2010
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DIPLOMADO
TÍTULO: Desentrañando la Palabra: una mirada filosófica de la Biblia
INICIO: 11 de Febrero de 2010.
HORARIO: Los días jueves de 6:00 a 8:00 P.M.
PROFESOR: Mauricio Pilatowsky
PRESENTACIÓN
La Biblia ve nacer a la palabra, es un texto que nos habla de la génesis de nuestra cultura; para algunos es Palabra de Dios, para otros manantial de sabiduría, sus detractores la ven como un compendio de mitos, los estudiosos como una fuente de conocimiento. Judíos y cristianos pelean su custodia y comparten su legado, su interpretación los ha dividido pero el deseo de desentrañar sus misterios los ha convocado a un estudio milenario donde la filosofía se ofrece para dirigir el diálogo. En este diplomado nos proponemos recuperar algunos pasajes de esta fascinante travesía; por medio de la reflexión y el diálogo se busca abrir un espacio donde la fe y la razón nos den las claves para consultarle al pasado cómo comprender nuestro presente y hacia dónde dirigir nuestro futuro.
PÚBLICO AL QUE ESTÁ DIRIGIDO
El diplomado está dirigido a todo el público que se interese por el estudio de los temas religiosos desde una perspectiva filosófica aunque no tenga una formación en esta disciplina.
TEMAS
La Palabra y el silencio
El prójimo
Rito y Anti- idolatría
Fe, razón y mística
Amor y odio
Ley y enseñanza
Justicia y venganza
Mesías
Pecado y perdón
Memoria historia y profecía
Bien y mal
Dios, hombre y mundo
Creación, revelación y redención
Sacrificio y salvación
Vida y muerte




